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Cómo se hacen las carillas

La fabricación de carillas de porcelana comienza con un modelo maestro (Figura 1) que cuenta con un troquel refractario removible (Figura 2), sobre el cual el ceramista aplica diferentes porcelanas utilizando un pincel fino y puntiagudo. Las distintas capas se van construyendo de manera progresiva y luego se cuecen en un horno a más de 900 grados centígrados (Figuras 3, 4 y 5).

Tras el contorneado y el refinado de la superficie con fresas de diamante y abrasivos, se realiza una cocción final para otorgar a la porcelana el brillo definitivo y sellar la superficie. Posteriormente, se lleva a cabo un pulido final con pulidores, con el fin de igualar el brillo y la textura de la dentición existente (Figura 6).

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FIGURE 1

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FIGURE 2

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FIGURE 3

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FIGURE 4

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FIGURE 5

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FIGURE 6

Una vez completadas la estratificación y el acabado de la cerámica, la carilla debe retirarse del material de soporte sobre el cual fue cocida, utilizando aire abrasivo, y verificar que se adapte perfectamente en la boca. Se utiliza una pasta de contacto para detectar cualquier interferencia, la cual se elimina con una fresa de diamante si es necesario, asegurando un ajuste íntimo de la restauración. En este punto, la carilla está lista para ser probada de manera intraoral.

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FIGURE 1

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FIGURE 2

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FIGURE 3

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FIGURE 4

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FIGURE 5

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FIGURE 6

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